Un Baile Fantasmal

Yo no entendía lo que era el miedo. Yo no sabía lo que sentía mi prima cuando me contaba que alguien, por la noche, le tocaba los pies mientras dormía. Todo aquello me parecía surrealista, pensaba que ella no estaba bien y que lo que contaba era mentira... hasta que yo misma, a la edad de 12 años, viví un encuentro de lo más extraño.

Ocurrió en una calurosa noche de verano. Yo había dejado las ventanas de mi habitación abiertas, aunque no corría nada de aire. Recuerdo que, por aquel entonces, yo no tenía puerta en mi habitación; tan sólo una cortina de cuentas de madera separaba mi cuarto de la bajada de escaleras.

Todo estaba en absoluto silencio... soñolienta, cerré los ojos y me abandoné al sueño. Sin embargo, poco después de quedarme dormida, algo me despertó. El sonido de las cuentas de madera de la cortina chocando entre sí no era normal. Alguien se había colado en mi habitación.

Dirigí mi mirada hacia la cortina: allí, dos figuras blancas y alargadas danzaban entre las cuentas de madera, provocando aquel inquietante sonido. No les vi la cara, ni siquiera les vi una forma definida... eran dos manchas, de extremidades muy largas, sin ningún atisbo de pertenecer a este mundo... parecía como si estuvieran hechas de gas. Entonces me asusté, me asusté muchísimo. Sentí cómo el miedo se apoderaba de mi cuerpo lentamente y cómo un frío estremecedor me entumecía los músculos, dejándome movilidad sólo para coger una de las sábanas y echármela por encima. A través de la tela, podía ver lo que estaba pasando: aquellos dos seres luminosos giraban, bailaban, hacían ruido... a veces se acercaban hasta la cama, pero no llegaban a tocarme, sino que volvían a alejarse para continuar con su danza. A veces pienso que ellos no sabían que yo estaba allí... y si lo sabían, no quisieron hacerme caso.

Hubo un momento en el que cerré los ojos con mucha fuerza, hasta el punto de dolerme la cabeza. Cuando los abrí, ya no estaban allí, habían desaparecido. Ya no quedaba rastro alguno de esos seres que habían interrumpido mi sueño...

Sé que no estuvieron mucho tiempo allí. Calculo que apenas pasarían unos diez minutos hasta que se fueron. Sin embargo, el miedo me acompañó varias noches seguidas, noches en las que tuve que dormir con la luz encendida, asustada, creyendo que volverían.

No sé quiénes eran. Hasta hoy, no he sido capaz de contarle esto a nadie, sobre todo porque, desde entonces, no han dejado de ocurrirme cosas insólitas: ahora sé que aquello sólo fue el principio.

Aries.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Concha Vara

El Portal Esotérico de
Concha Vara

© Concha Vara 2009-2016

Desarrollo
Concha Vara

Visita El Mercado

El Mercado de Concha Vara