¿ Sueño o Viaje Astral ?

Buenas noches Concha:

Agradezco que hayas añadido esta sección a tu web. Somos muchos los que, día a día, nos encontramos de cara a cara con lo desconocido y no sabemos cómo hacerle frente.

Te contaré una de las experiencias más extrañas que he tenido en estos últimos años; no sabría decir si se trata de un viaje astral o de un simple sueño. Lo único que sé es que no dejo de darle vueltas a esa vivencia. He de decir que por aquel tiempo yo me sentía profundamente triste y que, de alguna manera, me escudé en el esoterismo para poder solucionar mi "problema". Le pedí al universo una señal para mejorar... y entonces ocurrió lo siguiente:

Hace un año, más o menos por estas fechas, me desperté una mañana con lo que se conoce como parálisis del sueño. No podía moverme, no podía hacer nada, así que cerré los ojos e intenté relajarme; sin embargo, experimenté una sensación muy extraña, como si una parte de mí se escapara de mi cuerpo y se fuera. Empecé a volar, noté que me iba, a muchísima velocidad. No sabría explicarlo mejor... sólo sentía que iba muy rápido y que, en un momento, aterricé.

Estaba en un patio, parecido a los que hay en los conventos. Era un patio relativamente grande, de forma cuadrada, rodeado de columnas altas que sujetaban un techo. A mi derecha, recuerdo muchísima luz: había macetas y hojas de plantas que brillaban y llegaban hasta el suelo. A mi izquierda, sombra. Una puerta de madera enorme se levantaba ante mí; en ella, pude distinguir dos puntos azules y brillantes que se dirigían hacia mí: eran unos ojos. Yo, sintiendo una mezcla de curiosidad e inquietud, me acerqué a ellos. De repente, alguien o algo me "envió" una imagen a la mente: esos ojos pertenecían a un chico, un chico rubio de aspecto muy débil, delgado, vestido con una chaqueta de cuero marrón. Me estaba sonriendo, era una sonrisa agradable y amistosa. No tenía miedo. En cuestión de segundos, sentí como el chico me cogió de las manos y, aún con la sonrisa en los labios, me dijo: "No me toca a mí, pero he venido a verte el primero". Me sorprendí, y al sorprenderme, él volvió a decirme: "No me toca a mí, no es mi turno, pero he venido a verte el primero".

No entendí lo que decía. Tampoco sabía quién era, quién estaba detrás de esa frase. Fue entonces cuando empecé a asustarme. Entonces, sentí que soltaba sus manos y que, de nuevo, me iba a gran velocidad.

Abrí los ojos y me desperté. Estaba en mi cama, como antes, sólo que esta vez podía moverme. No sé cuánto tiempo estuve "fuera" ni cómo conseguí volver; lo más extraño de todo es que aún podía notar el tacto de las manos de ese chico en las mías.

He estado reflexionando y pienso que quizá él fuera mi guía uno de mis guías espirituales. Aun así, no puedo estar segura, pues tampoco sé exactamente si aquello que viví fue un sueño o un viaje astral. Me decanto más por la segunda opción, porque esa parálisis fue totalmente distinta a otras que había tenido en el pasado.

En cierto modo, esa parálisis ha cambiado mis parálisis ulteriores. Ahora, cada vez que tengo una, siento que puedo moverme... pero de otra manera. Puedo recorrer la casa en la que estoy, puedo volar y puedo ver lo que me rodea, todo ello sin moverme físicamente de la cama.

En definitiva, debo decir que esta experiencia ha cambiado mi vida. Espero que también le sirva a otras personas para poder cotejar las suyas y compararlas. Quizá todos seamos capaces de viajar sin sacar nuestro cuerpo de la habitación :)

Muchas gracias por leerme.

Eva.

 

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