Tarot y meditación

Esperé a que todos durmieran, deje encendida la luz de la pequeña lámpara y tomé asiento en el sofá.

Tenía que elegir uno de los 22 Arcanos Mayores, me disponía a entrar mentalmente dentro de la carta y me decante por una, “El Mundo”, es la última de los Arcanos Mayores.

Durante diez largos minutos, examine la carta y transcurrido este tiempo me asegure de poder reproducirla mentalmente. Junte los pies y puse mis manos en mi regazo, cerré los ojos y pensé en la carta, en su significado. Representa el éxito desde el esfuerzo, la elevación espiritual, la confianza, que es el cimiento más firme de las relaciones humanas.

Comencé relajarme respirando suavemente, tomando conciencia de mi respiración, tenía que intentar poner mi mente en blanco, escuche ruidos en la calle, hice un esfuerzo deliberado para aceptar ese y cualquier otro ruido y así conseguir que no fuese una intrusión en mi mente.

Cuando sentí que estaba lo suficientemente relajada, traje a mi mente la imagen de la carta que había elegido y me concentre en ella perfilando su borde y note como el perfilado blanco de la carta se agrandaba, de manera que de pronto me encontré como delante de una puerta, podía ver el nombre de la carta en letras muy grandes en la entrada de esa puerta, THE WORLD, mire hacia arriba, sobre mi cabeza vi la numeración de la carta, también en letras muy grandes, XXI.

Mire en su interior y vi un paisaje, atisbé ver varios colores pero el horizonte se me antojaba con demasiada oscuridad. Ahora tenía que dar el siguiente paso, entrar en la carta, debía penetrar mentalmente en aquel paisaje que veía a través del borde de la puerta imaginaria.

Con esta meditación y adentrándose en las entrañas de cada carta, analizando cada figura y cada símbolo en ellas representado se aprende a conocerlas en profundidad, llegan tanto el paisaje como sus habitantes a parecer reales, se puede lograr incluso hablar con estos y aprender de ellos en todos los conocimientos. Todo esto es muy fascinante pero siempre hay que tener presente que se trata de una experiencia subjetiva, no objetiva.

Sorteando las grandes letras a mis pies, me aventuré al interior de aquel paisaje. Elegí “El Mundo” porque lo representa una mujer semidesnuda a la que rodea una corona de flores y símbolos llenos de energía positiva, pero aun así no podía dejar de tener cierto temor al penetrar en un mundo desconocido e incierto para mí.

Una vez dentro comencé a caminar muy lentamente y solo veía oscuridad, sentía frio y se me pasó por la cabeza dar media vuelta y volver por donde había entrado. Respiré profundamente e intenté prestar atención a mi alrededor, un silencio aterrador me embargaba mientras me preguntaba a mí misma, ¿ dónde estaban los colores, flores, los símbolos y ángeles ? Buscaba la corona en la oscuridad pero no la encontraba, estaba allí, de pie, me quedé quieta, todo seguía siendo silencio y quietud, todo estaba negro…

De pronto algo rozo suavemente mi brazo derecho, miré de reojo no sin cierto recelo y pude ver algo de forma redondeada, tenía un aspecto como acerado y era de color blanco con suaves tonalidades amarillas. Gire mas la cabeza y pude apreciar que aquella cosa tenía una forma triangular muy grande, con el extremo redondeado, y venia de la parte de arriba. Estaba muy confusa porque no se parecía a nada de lo que yo había visualizado en la carta. Entonces levante la mirada y supe enseguida qué era aquello…era el pétalo de una flor, un pétalo gigantesco de los que formaban parte de la corona, y si aquella flor era gigante, ¿ cómo sería la mujer a la que rodeaba la corona ? Un escalofrío recorrió mi cuerpo, era tan inmensa que no lograba ver las demás flores o signos.

El pétalo había cambiado de posición, observe que giraba lentamente y al tiempo rotaba en sobre si mismo, busque tras la flor y la vi… allí estaba aquella figura femenina en medio de todo y pude comprobar que era de mi tamaño, eso me calmo un poco.

Tenía la piel extremadamente blanca y aterciopelada y sus cabellos rubios le cubrían gran parte del cuerpo, yo la miraba estupefacta sin saber que hacer o decir. Estaba allí flotando sola entre tanta flor, aparentemente dulce, yo llegue a sentir paz en ese momento y había recodado que quizás podría hablar con ella.

Cuando sales de las meditaciones hay que escribir rápidamente todo lo que has vivido, sentido, oído, hablado; aunque es difícil recordar lo que se dice en esas situaciones.

Todo estaba en calma y estaba pensando la menara de hablar, preguntar, necesitaba saber, tener más conocimientos…y que de pronto ella se movió, giro lentamente la cabeza y me miró, me quede aterrada, no sabía qué hacer. Entonces sentí como algo muy frio en mi muñeca, mire hacia mi mano y vi como me rodeaba una mano blanca y fría, ella me estaba sujetando la mano y entonces yo perdí el control…

Para salir de la meditación y volver a la conciencia normal, no se debe abrir de pronto los ojos o salta del sillón, hay que hacer todo a la inversa, es decir, volver sobre los pasos andados, y ver de nuevo la puerta, solo que esta vez tienes que ver al otro lado tu propia habitación.

Pero yo no pude hacerlo, yo abrí los ojos de golpe y poco a poco volví a vislumbrar la luz, me vi allí sentada en el sofá pero sentía un peso enorme sobre mis hombros y no podía moverme. Estuve así como 10 minutos hasta que mi cuerpo recupero la movilidad.

Hasta el día de hoy, aun no me he atrevido a repetir este tipo de meditación.

“No queda nada de lo que fue nada, era ilusión todo lo que creía, y que en definitiva, era la nada.”

José Hierro

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