La Máscara Mortuoria

La Máscara Mortuoria

Recientemente leí esta historia.

Recordé que llegó a mis manos siendo niña y pensé que no estaría mal dedicarle un espacio en mi Web. ¿Quizás tuvo esta mujer una vida trágica y una muerte hermosa? En cualquier caso, una mujer que murió para después vivir eternamente y dar vida a los demás.

La Máscara Mortuoria

La Máscara MortuoriaUn día del año 1880, llegó a la morgue de la parisina Île de la Cité un cuerpo, el de una mujer que flotaba sin vida en las aguas del Sena.

El médico forense de turno concluyó rutinariamente que la desconocida había muerto ahogada y al no mostrar signos de violencia se dedujo que se trataba de un suicidio.

La identidad de la joven nunca se descubrió. Se estimó que su edad no superaría los 16 años por la firmeza de su piel. Uno de los patólogos del tanatorio quedó intrigado por el rostro bello y enigmático de la desconocida y decidió plasmar su expresión en un molde, una máscara mortuoria sin la cual hoy no estaríamos hablando de esta mujer y de su muerte sin aclarar.

Se produjeron numerosas copias en los años siguientes. Estas copias se convirtieron rápidamente en un accesorio de moda en la Bohemia sociedad parisina. Se comparó su enigmática sonrisa a la de Mona Lisa, dando lugar a numerosas especulaciones como qué pistas podía ofrecer su expresión extrañamente feliz en su cara, sobre su vida, muerte y su lugar en la sociedad.

La noticia de esa muerte sin nombre ni explicaciones, sin más datos que el relato de la recuperación de un cadáver de las aguas parisinas, acabó en los periódicos. Y ese drama en el anonimato fascinó e intrigó a los parisinos y no sólo a ellos. Hubo días en los que a veces hasta miles de personas desfilaron por la morgue para ver a la "Bella desconocida del Sena” expuesta en una mesa de mármol blanco ligeramente inclinada y protegida por un simple vidrio. En realidad, se trataba de un ritual macabro pero necesario para intentar identificar a los muertos anónimos que habían acabado sus días en las calles o en las aguas del río.

Pero la desconocida que nos ocupa tenía todos los ingredientes para alimentar la fantasía popular, reforzada por la máscara mortuoria de ese rostro bello, sonriente y enigmático.

De París a Francia y de Francia a media Europa, la difusión de ese hallazgo, aderezado por supuestos datos y mucha fantasía, se debe a una serie de artistas que se inspiraron en la joven muerta y sobre todo, a la pluma del escritor Rainer María Rilke, que en 1910 escribió:

"El moldeador que visito todos los días tiene dos máscaras colgando al lado de su puerta. La de una joven que se ahogó, que alguien copió en la morgue porque era bella, porque aún sonreía, porque su sonrisa era tan engañosa - como si lo supiera."

Esto fue sólo el comienzo. Luego vinieron Louis Aragón, Vladimir Nabokov y muchos otros, como Jules Supervielle, que en 1931, escribió una historia muy novelada titulada “La Desconocida del Sena”, o Richard Le Gallienne con su “El adorador de la imagen”. Y todos tenían una teoría sobre la identidad de la desconocida que iba desde la campesina a la encargada de una tienda, pasando por una vagabunda a una chica bien que fue echada de su casa.La Máscara Mortuoria

Pero lo cierto es que nunca supimos su nombre, de donde procedía, donde y cómo vivió y mucho menos, cuáles fueron las circunstancias de su muerte.

Del dramático y casi rutinario hallazgo en una ciudad como París, a la leyenda, el paso fue breve. Pero en este caso la leyenda se hizo realidad y felizmente un evento de muerte dio paso a salvar vidas. Muchas vidas...

En 1958, un médico austriaco emigrado a los EEUU, Peter Safar (1924-2003) con la colaboración de James Elam, desarrolló una novedosa técnica para recuperar a pacientes víctimas de una parada cardiaca. Safar unió en un sólo protocolo el masaje torácico con la respiración boca a boca. La cara de la mujer desconocida fue usada para la cabeza del maniquí de primeros auxilios, porque el doctor Safar tomó contacto, durante la elaboración del método, con el noruego Asmund Laerdal, fabricante de juguetes y muñecas, y le encargó un maniquí, para que quienes tuviesen que aprender la RCP (Reanimación Cardiopulmonar) pudieran hacer prácticas. La muñeca, por una precisa elección de Laerdal “porque tiene talla humana y rostro muy realista”, tuvo el semblante de la joven rescatada de las aguas y se le dio un nombre que a partir de un episodio de muerte llegó a ser sinónimo de vida.

La Máscara MortuoriaHoy en día se la conoce como RESUSCI-ANNE

 

Ya son muchos los que a la desconocida del Sena deben, de alguna manera, su propia vida.

“Resusci Anne. La bella desconocida que muriendo en el Sena vive dando vida. Los labios más besados de la historia”.

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