Caza de Brujas

Hemos visto cómo sucesivamente el hombre ha ido teniendo consciencia de la muerte y del más allá, su angustia esencial ha ido creciendo ante esta terrible incógnita y la más terrible de sus necesidades: sobrevivir.

Que el hombre es la magia, es irrefutable. Sin él no existen las facultades paranormales y por lo tanto todo el ritual y los misterios.

Todas las religiones nacieron de enviados, de profetas, y dioses. Todas sus enseñanzas en su origen son iguales. Todas tienen un ritual, unos servidores, una feligresía creyente…cada mitología tiene sus peculiaridades, y su anecdotario será diferente pero sus fundamentos serán idénticos en todas ellas.

Lo curioso es que todas las religiones han luchado para apropiarse el título de “verdadera” y esto también es sintomático

En el clásico fenómeno de la necesidad de sobrevivir a costa de lo que sea, la Iglesia de Roma lo hizo a costa de persecuciones contra aquello que le minaba el terreno. La Iglesia romana llegando al Medievo, vio al “magicismo” con extraordinaria desconfianza y autentico pánico. Suponía un menoscabo para la autoridad de la Ciencia Bíblica. Era la lucha de una magia contra otra magia.

Había que perseguir y expurgar todo aquello que consideraba un peligro para su estabilidad y supervivencia.

La persecución fue más intensa y despiadada en la época del renacimiento. Los “librepensadores” fueron encerrados en los calabozos, llevados al patíbulo o bien obligados por la fuerza de las prisiones inhumanas y las amenazas, a renegar de sus convicciones.

Esos investigadores o librepensadores fueron tachados de ocultistas con tratos demoníacos en la mayoría de los casos.

Es interesante señalar que la magia participa de la religión en la misma forma que la religión en la magia. No puedo afirmar que ambas cosas son la misma pero hay que reconocer que en la religión existen aspectos mágicos como los milagros en lo que intervienen fuerzas desconocidas, y lo mágico tiene algo de religioso como es la fe que en ello se deposita. Todas aquellas personas que demuestran una creencia en la magia, hechicería, fetichismo y brujería, siempre fueron consideradas “incultas”. Pese a todo, las supersticiones se mantienen y el hombre sigue siendo fetichista en nuestros días; en casos de inquietudes sentimentales, problemas de negocio y economía ó enfermedades, etc., no duda en acudir a los remedios mágicos, aunque eso sí, ocultándolo a los demás por los posibles comentarios.

No debemos olvidar, que desde las culturas antiguas existen tribus donde el papel de hechicero, sacerdote, o brujo y curandero lo desempeña una sola persona, aunque participa toda la aldea en los ritos preparatorios y oraciones.

Pero, ¿realmente la magia puede solucionar problemas más o menos graves? ¿Realmente existen las brujas? Desde luego tanto la Iglesia Católica como la protestante, pusieron mucho empeño en acabar con todo lo relacionado con la brujería. De todos es conocida la institución creada para la persecución de brujas denominada más comúnmente como Inquisición, “gracias” a la cual murieron miles de personas acusadas de practicar brujería, en aquellos tiempos sinónimo de satanismo.

Para no existir la magia y las brujas, creo que la iglesia se tomo muchas molestias…

Antes de la era de Cristo, se sabía que existían personas que preparaban filtros amorosos, curaban o causaban el mal, echaban mal de ojo, etc. Se atribuían a las hechiceras la capacidad para volar por los aires y preparar filtros de efectos amatorios infalibles. La hechicera era aquella persona que conociendo ciertos secretos poseía la capacidad para preparar bebedizos prestos a enamorar y otros menesteres.

La Iglesia condenó la hechicería y prohibió la magia, al principio eran bulas con castigos sin importancia, pero el movimiento que ocasionó la gran matanza llegaría mas tarde. La gran caza de brujas apareció de forma simultánea en varios países, no fue lógicamente una casualidad, fue lo que yo llamo una causalidad, es decir, a causa de un movimiento sabiamente dirigido por la iglesia, y el pueblo contribuyó en ello con un entusiasmo inusitado. Pero, ¿por qué la Iglesia origina este movimiento? Hay varias teorías ¿la Iglesia descubrió una gran conspiración contra ella y lo contrarrestó mediante la participación del pueblo para defender la religión? ¿Quería demostrar su fortaleza en la creencia quizás de que el demonio quería acabar con la Cristiandad? Las causas reales no se conocen, pero sí las cifras, en la “Santa Inquisición” más de nueve millones de personas, en su mayoría mujeres, murieron ejecutadas y por otras razones como torturas, suicidios, hambre y enfermedades en las mazmorras. Las ejecuciones se convirtieron en un verdadero espectáculo que complacía a la gente, se extendió de tal manera que llego un momento en que todo el mundo estaba en peligro, la única forma que encontraron para estar a salvo y evitar ser acusados era, convertirse en acusadores.

La mayoría de las muertes se produjeron bajo la acusación de herejía, la ambigüedad de esta definición: (desviación sobre el contenido de la fe. Idea o conjunto de ideas contrarias a la doctrina de una religión. Acción de infligir un daño a una persona o animal.) Permitía englobar en esta culpa cualquier acto. Por supuesto no se hacía referencia alguna a la forma de obtener declaraciones. (Todos sabemos que era bajo tortura.)

Hace cien años se podía consultar en el Palacio de la Inquisición el “Libro Negro, o Libro Nero.” He aquí parte de lo que decía este manuscrito:

Tanto si la persona confiesa y se prueba su culpabilidad como si no confiesa, pero es igualmente culpable por la evidencia de los testimonios. Si la persona confiesa la totalidad de lo que se le acusa, es incuestionable su total culpabilidad; pero, si sólo confiesa una parte, debe seguir considerándosela como culpable de la totalidad, desde el momento en que, por lo que ha confesado, viene a demostrar que es capaz de ser culpable con respecto a los otros puntos de que se le acusa... La tortura física nunca demostró ser la más idónea ni un medio eficiente para conseguir el arrepentimiento espiritual. Por lo tanto, la elección del tipo de tortura más conveniente se deja a discreción del juez de la Inquisición, quien determinará según la edad, sexo y constitución del demandado... Si, pese a todos los medios empleados, el desventurado miserable sigue negando su culpabilidad, debe ser considerado víctima diabólica; y, como tal, no merece compasión de los siervos de Dios, ni piedad ni indulgencia de la santa madre Iglesia; es un hijo de la perdición. Que perezca entre los que están condenados.

Lo más curioso del fenómeno de la Inquisición fue que al igual que su aparición fue repentina, su desaparición también lo fue, o eso dicen. Se hace referencia al año 315 como comienzo de la Inquisición con las primeras leyes racistas que castigaba a morir en la hoguera al proselitismo judío, pero todo indica que ésta fue fundada en el año 1231 por Gregorio IX. Aunque en España no fue hasta el año 1484 la primera caza de brujas. La “afición” a cazar brujas desapareció, “La Iglesia condenó las persecuciones en el año 1657, cuando ya habían muerto miles de personas. “ La Inquisición Española se abolió el 15 de julio del año 1834. Cayetano Ripoll, maestro de escuela en Valencia, fue acusado de no creer en los dogmas católicos, fue condenado a muerte por hereje en Valencia y ejecutado el 31 de julio de 1826 con la horca. Fue la última víctima de la inquisición española.

En la actualidad, en algunas regiones no cristianas o que han sido cristianizadas recientemente aparece una y otra vez la persecución de brujas, la brujería o de la magia.

“Ha llegado a nuestros oídos que gran número de personas de ambos sexos no evitan el fornicar con los demonios, íncubos y súcubos; y que mediante sus brujerías, hechizos y conjuros, sofocan, extinguen y hacen perecer la fecundidad de las mujeres, la propagación de los animales, la mies de la tierra.”

Summis desideratis affectibus, Inocencio VIII, año 1484

 

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