El Más Allá

¿Existe una vida después de la muerte? Todos “nos morimos” de ganas de conocer la repuesta a una pregunta sobre la que los hombres discuten desde hace siglos. Y la respuesta sigue en el mismo punto, precisamente en “punto muerto”, pese a que no hay otra más fundamental, ya que determina el sentido, el significado y la orientación de la vida humana. Pero los “muertos de pena” debemos confesar nuestra impotencia… nadie ha podido proporcionar nunca pruebas de la vida “post mortem”. Hélène Renard.

Dalí decía: “Reclamo una vida en el mas allá con persistencia de la memoria. De buena gana renunciaría a las beatitudes eternas siempre que, en la eternidad, lo recordara todo”.

Ya en la prehistoria encontramos huellas significativas de una idea de pervivencia: el muerto era enterrado de forma muy rustica bajo un montón de piedras junto a sus herramientas cortantes (sílex), su ajuar, adornos y atributos que había gozado en vida.

En el paleolítico se enterraba a los muertos en grutas, cuevas o incluso bajo el hogar donde se reunían los vivos, forma simbólica de mantener al difunto en el seno familiar.

En el neolítico se aseguraba que el muerto tuviese una existencia estable y protegida en el más Allá, tapiaban las grutas donde depositaban el cuerpo junto a sus objetos familiares: hachas, flechas, jarras y ofrendas que le servirían de alimento en su estancia en el más Allá. Aparecen entonces las primeras sepulturas, monumentos funerarios y los primeros cementerios.

Cementerio; del griego “koimeterion” (Lugar donde se duerme).

Todos estos detalles revelan la preocupación de hombre de la Edad de Piedra “el muerto entra en otra vida”, además, también temían que pudiera regresar y atormentarles, por lo tanto había que procurar su bienestar en la tumba. Sin embargo algunos esqueletos fueron encontrados clavado al suelo, ¿Era un refugio para ellos la tumba, o una prisión para toda la eternidad?

Al final del periodo Prehistórico, la historia se divide y cada religión propone una solución al problema del más Allá. Existe desde entonces un sinfín de formas de enterramiento en las diferentes culturas y religiones.

Todos estamos de acuerdo en que la muerte es la destrucción total del cuerpo físico. Tendemos a afirmar que fuera del cuerpo no hay vida. En nosotros la materia física, sangre, células, órganos, el cerebro y en definitiva la maquinaria corporal es indispensable para la vida. Nuestro cuerpo es una especie de envoltura de la que la vida no puede prescindir. Entonces… ¿ es posible imaginar a alguien que pueda vivir cuando no esté ya en su cuerpo ?

No me queda otra que volver a hablar de viaje astral, ¿salir del cuerpo mientras duermes es como morir? En los testimonios de desdoblamiento describen una cuerda de plata o hilo luminoso, una cinta de luz que une ambos cuerpos. La tradición dice que esta cuerda no debe cortarse porque ambos sistemas se separarían definitivamente y el cuerpo físico moriría. Este hilo nace en la glándula pineal, que está situada entre ambos ojos, y hay quien afirma que la expresión “salida del cuerpo” es evidentemente impropia, que sean cuales sean las sensaciones que experimentan quienes dicen salir de su cuerpo, esas sensaciones son fruto de su cerebro. Si el cerebro funciona no puede decirse “vivo fuera de mi cuerpo.”

¿Si verdaderamente es tan gratificante esa sensación para los que viajan de forma astral, (hay personas que lo realizan con tanta facilidad que incluso pueden ir al lugar del mundo que elijan antes de dormir), no deberíamos todos aprender a hacerlos para que así cuando nos llegue la hora del sueño eterno sea más fácil la separación definitiva del cuerpo físico y del cuerpo astral? Igual que un deportista entrena sus músculos, nos entrenaríamos para separar estos dos cuerpos, seria mas fácil la muerte , considerada como un simple paso al que ya en vida nos habríamos acostumbrado, nuestro cuerpo astral encontraría entonces con toda naturalidad su existencia en otro mundo.

Amplio y extenso tema este del más Allá, imposible describir en este articulo todo lo que podría expresar, ya que abarca tanto; todo está relacionado: sueños, aura, reencarnación, apariciones, testimonios de regreso después de la muerte…

Yo, desde el más acá y con toda seguridad me adentrare aun más en este mundo incierto y desconocido y os diré algo: los muertos caminan entre nosotros, nos observan mientras hacemos el amor, intentan asustarnos pero…nunca nos seguirán hasta los bares.

“El destino de la humanidad es el de aportar la inmortalidad a la vida porque el hombre tiene, a la vez, motivos y capacidades para hacerlo. Al fin y al cabo, las condiciones de aparición de la vida fueron mucho más difíciles de reunir a partir de la materia inerte de lo que puede ser la inmortalidad a partir de la materia viva.”

Albert Rosenfeld

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