Parálisis del Sueño
La Parálisis del Sueño es una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el de vigilia.
Puede ocurrir en el momento de comenzar a dormir o en el de despertarse y suele acompañarse de una sensación de gran angustia. Su duración suele ser corta, generalmente entre uno y tres minutos, tras los cuales la parálisis cede espontáneamente.
Durante el episodio, la persona está totalmente consciente, pero es incapaz de moverse o hablar, lo que puede provocar gran ansiedad. Sin embargo, no existe ningún peligro para la vida, pues los músculos respiratorios siguen funcionando automáticamente.
Este trastorno está recogido en la Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño dentro del grupo de las parasomnias que no son más que un trastorno de la conducta durante el sueño asociado con episodios breves o parciales de despertar, sin que se produzca una interrupción importante del sueño ni una alteración del nivel de vigilia diurno.
Muchas personas confunden este proceso con lo que en el ámbito de lo paranormal se conoce como Viaje Astral. Sin entrar a valorar si ese viaje es real o, simplemente, forma parte de la ensoñación inducida por dicha parálisis, es algo que hay que tener en cuenta, ya que los episodios de angustia y demás desasosiego inducidos por este estado, puede llevar a la persona a evadirse de forma inconsciente para escapar del miedo que le produce este episodio.
No debemos olvidar nunca que nuestro cerebro es mucho más poderoso y desconocido de lo que creemos, y es capaz de ofrecernos experiencias que podemos enmarcar dentro de lo paranormal, siendo fácilmente explicable por la ciencia.
Además de estos episodios de parálisis del sueño, también podemos nombrar otros trastornos como el Despertar Confuso, más común entre los niños que entre los adultos, Sonambulismo, Terrores del Sueño, y Síndrome de Piernas Inquietas.
Cualquiera de ellos puede inducirnos a ver lo que no es, a sentir lo que no sentimos, e, incluso, a oler lo que no olemos.
Un par de ejemplos son los típicos casos de personas que reportan haber sido tocadas en su cama por la noche, muy aplicable al Síndrome de Piernas Inquietas, o ver a alguien en su habitación en el momento del despertar, Despertar Confuso.
Ante todo, hay que aplicar un principio muy simple que dice que "en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta". Lo dijo un fraile franciscano y filósofo, allá por el siglo XIII, llamado Guillermo de Occam, y hasta hoy, su principio tiene perfecta validez en prácticamente, todos los ámbitos de la vida diaria. Este principio se conoce como La Navaja de Occam.
Pensad por vosotros mismos…

